A continuación presento cinco sugerencias que le pueden ayudar: Una buena relación
de trabajo puede enriquecerlos a ambos.
1. Identifique los objetivos de su superior.
La misión de usted consiste en
ayudar a su jefe a alcanzar sus metas. Pero, ¿cuáles son estas? A veces, la
respuesta es obvia; en otras, se debe investigar algo más. Reggie, agente de
ventas de una compañía textil, estaba orgulloso de sus éxitos. Varias veces le
explicó a Sarah, su jefa, cómo había logrado convencer a un fabricante de ropa
de que comprara los productos de la compañía, pero ella sólo asentía,
manifestando una débil aprobación. Al cabo, Reggie se encaró con ella: —¿Acaso
nuestra empresa no se dedica a la venta de productos textiles? —preguntó—. ¿No
le agradan mis clientes? —Reggie —le respondió Sarah—, te estás concentrando en
fabricantes pequeños, a quienes nos cuesta demasiado surtir. Mejor busca
clientes que compren 3000 metros de tela en cada pedido. Reggie entendió y,
actualmente, le cede los clientes menores a un intermediario. Recibe por ello
una pequeña comisión, pero lo fundamental es que le ayuda a Sarah a conseguir
clientes redituables.
2. Apoye a su jefe.
Se puede demostrar lealtad de muchas
maneras, sin caer en la adulación. Ramsey, asistente del vicepresidente de una
firma, el cual se encargaba de la comercialización internacional, recibió el
urgente encargo de preparar una serie de gráficas, basadas en las notas de su
jefe. Cuando las elaboraba, advirtió que aquel había escrito: "A medida que se
fortalezca al dólar estadunidense, las exportaciones aumentarán". Ramsey sabía
que era todo lo contrario, y le informó a su superior que se había tomado la
libertad de corregir el error. Su jefe le agradeció que hubiera advertido la
falta, y apreció más aún los esfuerzos de Ramsey cuando la presentación del día
siguiente se llevó a cabo de manera impecable.
3. Contribuya al éxito de su superior.
Cuando uno se afana en ver realizadas sus ambiciones, es fácil olvidar
la razón principal por la que fue contratado: su jefe creyó que usted podía
ayudarle a triunfar. Beth, subgerente de una cadena de tiendas de aparatos
eléctricos, descubrió la importancia de esta estrategia. Ella y Mónica, su jefa,
estaban de acuerdo en que las ventas se duplicarían si lograban ampliar el
establecimiento. Sin embargo, Ménica no había podido convencer a la dirección
general de que esa expansión les produciría más ganancias. En la siguiente junta
regional, un ejecutivo de la casa matriz le preguntó a Beth si le gustaba su
empleo, y ella contestó: "Es muy satisfactorio trabajar en una tienda que va
prosperando. Me agrada la actitud de Mónica. La mayoría de los gerentes estarían
refunfuñando por tener un espacio tan reducido. La semana pasada, prácticamente
vendimos los televisores directamente de los camiones. Si tuviéramos más
espacio, muchos de esos clientes se habrían quedado a curiosear. Pero no me
quejo; sacamos el mejor provecho del espado que tenemos. Unas semanas después,
comenzó a planearse la nueva ala de la tienda. Como lo habían proyectado, las
ventas aumentaron pronto, y Ménica recompensó a Beth con una excelente
evaluación de desempeño.
4. Resuelva problemas.
Una actitud importante para
progresar es la de ayudar al jefe a resolver los problemas peliagudos. Carlos
trabajaba como ayudante del encargado de servicios escolares de una universidad.
Roger, su jefe, era el responsable de un sistema de registro que tanto los
estudiantes como el profesorado consideraban desastroso. Con frecuencia se
cobraba a los alumnos por cursos que no habían seguido. Muchos cursos tenían
demasiados alumnos, y otros eran tan poco concurridos que estaban por
desaparecer. Viendo que a Roger se le estaba presionando para que mejorara el
sistema, Carlos se ofreció a coordinar un equipo de trabajo que se encargaría de
idear uno nuevo. El jefe aceptó, y el equipo produjo un sistema muy superior.
Roger lo elogió mucho por el sistema que había creado y puesto en practica, y,
cuando pasó a ser jefe de servicios escolares, gradas a una reorganización
administrativa, Carlos fue ascendido a subjefe.
5. Elogie a su jefe.
Muchos
gerentes se quejan de que una parte importante de su trabajo consiste en alabar
a otros, y ellos rara vez reci ben cumplidos. Usted puede contribuir a
satisfacer esta necesidad. Si su superior reprograma un curso de capacitación
para que no coincida con sus planes de vacaciones, envíele una nota de
agradecimiento; si cierra una venta importante, podría usted observar: "Estoy
muy impresionado. Me gustaría saber cómo logró un negocio tan valioso". Los
elogios que el jefe suele apreciar más son los que se le hacen con los altos
directivos. El halago debe ser específico y tener sentido para los ejecutivos.
Durante una junta del consejo, se le preguntó a Sean, administrador de un
hospital, si le agradaba su empleo. "Las cosas marchan bien", opinó. "Mi jefe,
el doctor Jacobs, realmente conoce de administración. Se ocupa de que las camas
del hospital estén siempre ocupadas, y de que nos ajustemos al presupuesto.
Además, respeta los sentimientos de las personas. Una vez lo vi intervenir
personalmente cuando un paciente fue víctima de discriminación por su origen
étnico". Poco después, Jacobs comentó con Sean: "Es bueno saber que usted y yo
tenemos estilos compatibles como administradores. No deje de acudir a mí, si
puedo ayudarle".
Cultivar una buena relación con los superiores no sólo
beneficia al empleado; a medida que este asciende por la escalera del éxito,
también contribuye a que su jefe y su empresa se desenvuelvan mejor.