 Entre amigas:
-¿Quieres saber lo que Andrés dijo de ti?
-No, no quiero saberlo.
-No importa, porque yo si quiero contártelo.
|  Al llegar a un pueblo, un hombre de la ciudad pregunta a un transeúnte:
-Perdone usted. ¿Conoce a una muchacha de unos 20 años con una sola oreja llamada Juana?
-y ¿cómo se llamaba la otra oreja?
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 Querida Julia: tengo 59 años y salgo con un galán de 78. Dice que quiere casarse conmigo, pero su hermana no lo deja. ¿No cree usted que ya es lo suficientemente viejo para hacer lo que quiere?.
-Nelly-
Querida Nelly: Sí. Pero ¿es lo suficientemente joven para hacer lo que quiere?
| |  Un jefe que tenía fama de ser un verdadero negrero se enfermó y tuvo que quedarse en casa. Su esposa llamó a la secretaria para darle la noticia:
-No irá hoy. Está enfermo. Y ya sabe de qué humor se pone.
-¡Oh si! -exclamó la secretaria-. ¡Dios ayude a esos gérmenes! | | |  La esposa da un sorbo a la cerveza de su marido.
-¡Uf! Esto sabe a diablos -exclama con una mueca de desagrado.
-¿Ves? -dijo el marido-. Y tu siempre dices que yo tomo cerveza por placer. |  Un actor, al que se consideraba el peor de todos los tiempos, salió de gira con una compañía que escenificaba obras de Shakespeare. La primera noche, mientras destrozaba un soliloquio de Hamlet, el público comenzó a protestar y a decirle lo que podía hacer con sua actuación.
Sin embargo, el hombre siguió adelante, y pronto echó a perder otra importante escena. Esta vez, los disgustados espectadores empezaron a lanzarle programas, maní y vasos de papel.
El actor dio un paso al frente, encaró al auditorio con gran aplomo y dijo:
-¿Qué quieren que haga? Yo no escribí esta estupidez. |  De pie ante la acusada, el fiscal preguntó:
-Señora Johnson, después de que puso el arsénico en el guisado y se lo sirvió a su esposo, ¿no sintió remordimiento en algún momento?
-La verdad, sí -contestó en voz baja la mujer.
-¿Y cuándo fué eso?
-Cuando me pidió que le sirviera más. |