|  Un señor estaba sentado en una butaca del teatro, en espera del inicio de la función. varias personas le pidieron que les permitiera pasar a sentarse en la misma fila, y él se puso de pié para facilitarles el acceso. Al pasar, una corpulenta mujer le pisó un pie. El hombre, adolorido, la increpó:
-¿Por qué no se fija usted en dónde pisa?
La fémina, encolerizada, le espetó:
-¿Por qué no pone el pie en donde debe estar?
-No me tiente. No me tiente a hacerlo, señora. |
|  Un hombre piadoso y bueno pasaba por un mala racha. Ciert noche, mientras elevaba al cielo sus pelegarias, rogó a Dios que le concediera sacarse la lotería, en recompensa por tantos años de fe y devoción. Al día siguiente se sentía optimista; pero, como no ocurrió nada, volvió a abogar por su causa durante las oraciones nocturnas. No obstante, Dios seguía sin hacérsela buena. Por último, el hombre se arrodilló, compungido, y se quejó:
-¿Por qué no me das una oportunidd Dios mio?
De repente oyó la voz del Todopoderoso:
-¿Por qué no me la das tú? ¡Al menos compra un billete! |  ¿No les parece molesto cómo alardean los aficionados a correr por las mañanas? Hace días oí a tres de ellos conversar; el primero aseguró:
- En lo que va del año he recorrido quinientos kilómetros.
- No es mucho -comentó el segundo-. Yo he recorrido mil.
El tercero sonrió y dijo: -Ni siquiera les diré cuántos kilómetros llevo... sólo que ayer fue necesario que me alinearan los pies. |  Un banquero, un electricista y un político se sometían a una prueba para medirles el coeficiente intelectual. Una de las preguntas era:
"¿Con qué término describiría usted el problema suscitado cuando lo que sale supera a lo que entra?"
El banquero escribió: "Sobregiro"
el electricista: "Obrecarga"
y el político: "¿Cuál problema?" |  Definiciones:
Debate: Intercambio de inteligencias
Discusión: Intercambio de ignorancias |  El director de un periódico se preguntó qué se había hecho el valor civil, cuando recibió una carta con la siguiente nota:
" Ya es hora de que los hombres valerosos se levanten y den la cara".
Firmaba: "Anónimo". |  En Florida, un turista admiraba un collar que llevaba uno de los residentes locales.
-Está hecho de dientes de caimán -le dijo el hombre-; son más preciosos que las perlas.
-¿Por qué?
-Porque cualquiera puede abrir una ostra. |  El presidiario hablando con su nuevo compañero de celda, lo ponía al tanto de los últimos sucesos en la cárcel, y terminó su relato con el acontecimiento más agradable que jamás hubiera habiodo en el reclusorio: el matrimonio de la hija del alcalde con uno de los reclusos. Al final el hombre comentó:
-Por supuesto, el alcalde no está muy contento.
- ¿Por qué? ¿Porque se casó su hija con un convicto?
-No; sucede que, antes de casarse, se fugaron. |