|  Caperucita decide ir a visitar a su abuelita en el bosque, cuado llega a la casa la observa detalladamente y le dice: Abuelita que ojos tan grandes tienes, ¡Oh!abuelita que boca tan grande tienes, abuelita que nariz tan grande tienes, entonces la abuelita muy enojada le contesta: usted me vino a visitar o a criticar. |
 Va caminando por la calle un tipo muy tacaño, para un taxi y le pregunta al chofer: ¿Por cuánto me lleva al aeropuerto?
Taxista: Por 2600 pesos señor.
Tacaño: ¿y las maletas?
Taxista: Esas se las llevo gratis.
Tacaño: Entones, llévame las maletas, que yo llego caminando. | | profe:
juanito, con cuantos ceros se escribe un millon?
juanito:
con seis
profe:
muy bien, y medio?
juanito:
con tres |  Un diminuto auto MG se emparejó con un Rolls-Royce en un semáforo con luz roja.
-¿Tiene usted teléfono en su auto? -preguntó el conductor al tipo que iva al volante del Rolls.
-¡Por supuesto! -repuso el altivo chofer del lujoso automóvil.
-¿Y tiene también fax?
El conductor del Rolls suspiró.
-Sí; también lo tengo.
-¿No me diga que trae una cama doble en la parte posterior del auto?
-quiso saber el que conducía el minúsculo coche deportivo.
Rojo de furia, el chofer del Rolls se alejó a toda prisa. Esa misma tarde, hizo que un mecánico le instalara una cama doble en su vehículo.
Una semana después, el dueño del Rolls pasa junto al mismo MG, estacionado al lado de la carretera: las ventanillas traseras están empañadas, y de ellas sale vapor. El arrogante tipo del Rolls detiene la marcha, desciende de su vehículo y golpea el cristal trasero del MG hasta que su dueño asoma la cabeza.
-Quiero comunicarle que mandé instalar una cama doble -se jacata el del Rolls.
El conductor del auto pequeño no parece impresionado.
-¿Y me sacó de la ducha sólo para decirme eso? | |  Una tía mia tiene dos hijos, de nueve y siete años. Un día, con el afán de despertar su interés en la naturaleza, les comentó que esa mañana había visto un pájaro sacar de la tierra una lombriz, tal y como ocurre en las caricaturas.
-¿No les parece maravilloso? -concluyó.
-¿Maravilloso? -replicó su hija-. Mi hermano lo ha hecho muchas veces. | |  El pianista de jazz, en una taberna, estaba aporreando el teclado cuando un bromista le dijo:
-¡Oiga, señor, a donde puede ir uno en este pueblo para oir música de verdad?
Sin perder una sola nota, el pianista respondió:
-Espere a que acabe de escribir a máquina esta carta. |